Leyendas de Salamanca |
Leyendas extraídas del libro Salamanca ciudad encantada, de Eva Luz Villalón Turrubiates, de venta en Casa de la Cultura.
LA DAMA TRISTE DE LA CALLE JUÁREZ Una de las casas antiguas de la calle Juárez encierra el misterio de un asesinato entre sus muros. Sucedió hace mucho tiempo, por cuestiones de herencia según dicen. Y desde entonces todos aquellos que han vivido en esta casa han sido testigos de la presencia fantasmal de algunos de sus antiguos habitantes. Y entre todos esos fantasmas el más recurrente es el de una dama de edad madura que ronda por los terrenos de la casa. Quienes la han visto dicen que es una mujer menuda, silenciosa y muy elegante. Vestida con un vestido negro de mangalarga y con la cabeza cubierta con un velo igualmente negro se le ve vagando por las recamaras y patios de la casa, como si tuviera una pena muy honda, un dolor profundo que se hace obvio en su silencioso caminar que se pierde en el infinito. La familia Márquez vivió en esa casa hace no muchos años y la señora Verónica cuenta que la primera vez que vio a esta mujer, ella estaba haciendo la cena para su familia. De pronto frente a ella pasó una señora completamente vestida de negro y con el rostro cubierto con un velo. Verónica se impresionó con lo que vio, pero de primer momento pensó que tal vez sería su imaginación, pero pronto se dio cuenta de que no era así, pues aquella mujer se alejaba a paso lento rumbo a los cuartos de la casa. A partir de ese momento, aquella aparición comenzó a hacerse muy frecuente en la casa de la calle Juárez. La señora Verónica no quería decir nada a su familia pensando que ella era la única que veía a aquella dama fantasmal y no quería que sus hijos tuvieran miedo. Pero cierta noche su hija mayor despertó en la madrugada sólo para encontrar a la dama de negro junto a su cama. El secreto de este fantasma no podía permanecer en la familia por mucho tiempo y muy pronto comenzaron a investigar con personas que habían vivido en esa casa anteriormente incluso con quienes vivieron después. Los rumores decían que en la casa había ocurrido un asesinato, que hace algún tiempo ahí mataron a una mujer y que probablemente sea su espíritu el que no puede descansar y continúa vagando por la casa. Otros dicen que en esta casa, como en la mayoría de las casas antiguas, hay un tesoro escondido que espera ser encontrado y que son esos fantasmas los que están en busca de una persona de su agrado para entregarles ese tesoro. La familia abandonó la casa, la cual sigue de pie, siendo testigo y testimonio de la historia de Salamanca, ahí sigue la misteriosa dama denegro, paseándose por los pasillos y los patios de aquella vieja casona, sumida en su tristeza, tal vez esperando que un alma noble venga a poner termino a su pena, cumpliendo alguna manda que tal vez debe de cuando estaba viva, o quizás esclareciendo el misterio de su muerte. Y tal vez a cambio ella èste dispuesta a recompensar a su salvador con un tesoro oculto en la casa de la calle Juárez.
EL CHARRO NEGRO DE FAJA DE OROEntre la vía del tren, la calle Faja de oro y las calles Zaragoza y Cinco de Mayo había muchos solares muy grandes que poco a poco se fueron vendiendo. Habían sido terrenos de cultivo por siglos, pero al ir creciendo la ciudad de Salamanca se comenzó a extender la mancha urbana y muchos campos fueron fraccionados. Quienes compraron los solares que estaban entre las calles mencionadas, cuentan que cuando comenzaron a hacer sus casas, muchos de ellos encontraron muchos casquillos de balas enterrados. Esto causó mucha curiosidad entre los propietarios, quienes comenzaron a indagar entre las personas de mayor edad de Salamanca el por qué de semejante descubrimiento. Ellos les decían que en la época de la revolución, en esos campos se habían peleado varias batallas y que tal vez esos restos de balas eran lo que había quedado como recuerdo o testimonio de alguna de esas batallas. Estos campos estaban ya en las afueras de los límites de Salamanca hasta el siglo pasado. Y la conseja nos dice que en éste lugar se aparece por las noches un charro vestido de negro y con botonadura de plata, montando un caballo igualmente negro. Éste fantasma sólo aparece en las noches de luna. Se le ve cabalgando tranquilamente por la calle Faja de oro; toda la plata que lleva encima brilla a la luz de la luna y su magnífico caballo avanza majestuosamente por la calle. Son muchas las personas que se han acercado a él para tratar de hablarle, sin saber que en realidad no es más que una aparición. Muchos han querido preguntarle qué hace un charro a esas horas por esa calle, o tal vez felicitarlo por su hermoso caballo o comentarle algo sobre su impresionante traje lleno de plata. Pero por más esfuerzos que la gente hace, jamás han podido llamar su atención. Él simplemente prosigue su marcha, como si no viera ni escuchara a quienes tratan de detenerlo. El charro llega hasta la esquina de la calle Faja de oro con Cinco de Mayo y de ahí se va en diagonal hasta el paso desnivel. Antes, cuando ahí no había más que milpas y solares baldíos, se le veía cabalgando a toda velocidad a través de los campos. Ahora se cuenta que lo han visto atravesar por entre las casas que están en su camino. Al llegar al paso desnivel, a todo galope, cuentan que desaparece con el viento. Es decir, poco a poco su figura se va disolviendo en la nada hasta desaparecer. Tal vez nunca se sepa la verdadera identidad de éste personaje, pero la historia dice que se trata de un rico hacendado que una noche fue a advertir a los vecinos de Salamanca sobre la proximidad de los revolucionarios. Cuentan que algunos de los rebeldes le dieron alcance y que con el odio que éstas personas les tenían a los hacendados, terminaron por asesinarlo ahí mismo, en uno de los campos cercanos a la vía del tren. Aquella era una noche de luna llena y aparentemente aquel jinete vuelve a repetir su cabalgata siempre que la luz de la luna ilumina la ciudad, pero como en aquella ocasión, jamás logra llegar al centro de Salamanca, sino que desaparece en el lugar mismo donde hace ya tanto tiempo fue asesinado.
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